Blacky-Murci 2

Blacky-Murci

Blacky y Murci no se daban cuenta de que su aspecto no era saludable ni que mostraban problemas de comportamiento.

Al llegar, lo primero que hicieron fue alimentarse, al no poder más, dejaron de comer y fue entonces cuando se sintieron abandonados. Empezaron a caminar alrededor de la casa, buscando la forma de alcanzar a su familia anterior. Temerosos, buscaban seguridad caminando juntos. Blacky iba adelante y Murci la seguía, esperando que lo protegiera.

Con tiempo y paciencia logré que Blacky nos aceptara y aunque renuente, aceptaba caricias. Murci fue mucho más difícil. Por ser de mayor edad, estaba muy arraigado a la casa y a las personas que lo trajeron. Frustrado, caminaba alrededor de la casa, con un sentimiento de tristeza que reflejaba en su andar cabizbajo, lento y pausado, como si las tribulaciones nunca fueran a terminar. Con su triste andar, no quería estar cerca de nadie y cuando el cansancio al fin lo vencía, dormía con su cuerpo rígido manteniendo sus patas rectas sin doblar y muy seguido las pesadillas lo hacían estremecer. 

 

Pasaron varias semanas para que aceptara acercarse. Y me dio mucho gusto cuando, estando sentado en el suelo, Murci, torpemente se acomodó en mis piernas mientras lo acariciaba, dejando a todos gratamente sorprendidos cuando por fin se calmó y logró dormir tranquilo y relajado.

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