Camila 2

Camila

Por las tardes mientras hacíamos las tareas y jugábamos en la casa, se escuchaban, en las casas vecinas, maullidos de gatitos de pocos meses.

Al poco tiempo, en una tarde que entrábamos en nuestra casa, escuchamos debajo del carro que se quedaba en el patio un maullido que dirigía a Reky para atrapar al merodeador.

La sacamos de su escondite y la llevamos al veterinario que diagnosticó que un fuerte golpe en la espalda había dañado su columna, evitando que caminara bien, pero, aun así, fue una gatita muy feliz por haber llegado a un hogar donde la querían y la cuidaban. Siempre acompañaba a Mary en la cocina para esperar sentada junto a la estufa algo de comer, y si el alimento no llegaba pronto, se paraba sus patas traseras y apoyando la delantera derecha sobre el mueble de la parrilla, con mucha suavidad acariciaba a Mary con la izquierda para pedir comida con un suave maullido.

 

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