
Ibi
Al llegar a nuestro hogar, Ibi estaba asustada, y desconfiando de todos, se refugiaba en una casa para perros.
Se notaba que Ibi siempre estuvo sola y sin compañía canina porque no sabía comunicarse, ni conocía las reglas de la jauría. Todo lo aprendió con sacrificio, paciencia y algo de suerte.
Como era natural, todos la veían como intrusa y la rechazaban, pero les hicimos entender que era un nuevo miembro de la familia y la fueron aceptando.
Ibi no conocía el juego de la pelota ni sus reglas, pero es muy activa, siempre está corriendo detrás de cualquier sombra formada por aves o mariposas cuando vuelan. Alunas veces, cuando las aves están en el piso, las persigue para que al volar pueda seguir el movimiento de sus sobras en el suelo.

