
Mamá Sally Cotton Molly
Pasó el tiempo, quizá seis meses de que llegaron, y de pronto en un arrebato de estrés, al pasar un perro por la calle frente a la puerta, Sally empezó a ladrar. Desde entonces defiende su nuevo hogar y junto con los demás, ladra con fiereza cuando a su parecer, algún peligro amenaza o quiere llamar la atención
Ahora que Cotton y Molly no la necesitan, me sigue por todos lados, siempre está conmigo. A la hora de dormir va con sus hijas y luego de cerciorarse que están bien, con una caricia les da las buenas noches y viene a dormir conmigo. Por eso en lugar de Sally, la llamamos “Mamá” o “La Mamá” y es así como sabe que es ella.
De sus hijas, la más cariñosa es Molly, que siempre trata de estar cerca de La Mamá, con su inalterable presencia y confianza, se da a querer sin importar que sea rechazada. Cotton, “La Princesa”, con su aire de realeza, espera a que le rueguen y vayan por ella, permaneciendo en pose como una verdadera princesa. Pero si algún pelafustán intenta acercase será vehementemente rechazado.


