
Percy
A Percy, una hembra pastor alemán, la encontramos en la casa de una familia que vendían cachorros de esta raza, registrados y tatuados.
Cuando los cachorros alcanzaron la edad necesaria para poderlos separar de su mamá, un viernes por la tarde, al salir del trabajo y escuelas, fuimos por ella.
En el instante en que la perrita subió al coche, los niños empezaron a jugar con ella. Era muy diferente su juego al que tenían con Reky cuando era pequeño. Con ella todo era diversión: mordiendo, retrocediendo, brincando y ladrando con su voz juvenil.
En ese momento, decidieron nombrarla Percy.
Siempre juguetona ansiaba ver a los niños para correr, jalonear palos o lo que hubiera su alcance. Era muy veloz al correr, y fácilmente dejaba atrás a quién la persiguiera.
Nos hacía sentir la felicidad de una compañera cariñosa, paciente y la seguridad de un buen guardián.
