
Terry
Llegó a los 2 meses de edad y creció en compañía de Bull, jugando y corriendo juntos y el ejercicio se dividió por la resistencia de cada perro, Bull seguía corriendo 20 km, mientras que Terry 5 o 7.
Al caminar en el bosque, los 2 perros caminaban a mi lado, pero se inició una diferencia: mientras que Bull permanecía conmigo, Terry, iba y venía, alejándose cada vez más.
Cuando algo le llamaba la atención, o veía perros, sin importar lo lejos que estuvieran, se abalanzaba sobre ellos y solo por la lejanía, dejaba de correr y dando ladridos cortos y amenazantes regresaba con nosotros.
Desde entonces los paseos tuvieron que ser con correa para Terry.
A los pocos años Terry sintió que debía dominar a Bull, imponiéndose por la fuerza. Bull no respondía hasta que en uno de los ataques de Terry lo lastimó. Desde ese momento sin ninguna advertencia se atacaban al verse. No volvieron a estar juntos. Los paseos eran por separado con la rutina de cada uno, Bull seguía alrededor de mí, Terry solo con correa.
