
Wagner
Con el cariño y los cuidados que le daba Mary, pronto se costumbró a estar con ella.
Él era el único perro que estaba todo el día en la cocina y nunca tocaba nada que Mary no autorizara, por lo que también se le conoce como “El perro Cocinero”.
Para distraer a Wagner, Mary le dio una pequeña pelota para perros, convirtiéndose en su compañera de juego cuando empujaba la pelota que Wagner perseguía con sus torpes patitas, iniciando así el juego de la pelota.
Cuando creció se convirtió en el de mayor tamaño y fuerza de la manada, mostrando paciencia y benevolencia sin agresividad.

