
Wobi
Cuando hablé con quien ofrecía cachorros, de esta raza, me comentó que habían nacido en abril y que tenía un macho que por no tener los colores adecuados para la raza lo podía vender a un costo menor, pero sin pedigrí y con la condición de que lo entregaría en un mes, porque no era costeable mantenerlo más tiempo.
Llegamos, el sábado 16 de mayo de 2016 por Wobi, un cachorro que había nacido el 4 de abril de ese año en una casa con un patio muy grande y con el perrito en brazos regresamos a casa.
Al llegar, la primera que se acercó fue Doty, “la nana”, luego Demy, Sagui y las demás para olfatearlo y dejarlo dormir entre ellas.
En poco tiempo se adaptó y se convirtió en el más juguetón, inquieto y consentido de todos. Mostró una audacia sin precedentes, se abalanzaba a morder a todos, corría con sus pequeñas patitas detrás de Doty o de Ibi y algunas veces de Sony o de Murci, y, aunque no lograba alcanzarlos, siempre estaba atento para seguirlos o esconderse para brincarles cuando se acercaran.



Siempre ha sido muy inquieto y ocurrente. Se la pasaba todo el tiempo pensando en algo nuevo, como en aquella ocasión, cuando siendo un poco mayor, se metió en una maceta vacía la cual, al voltearla, lo cubrió por completo.
Por la noche, después del baño, solía jugar en la recámara y, pasando por todos los cuartos, hacía que Mary lo persiguiera y antes de que Mary lo atrapara, saltaba nuevamente fuera de su alcance, y continuaba jugando hasta que se dormía.
Desde que llegó ha tenido una forma especial de llamar la atención: se sienta apropiadamente con la mirada fija en quien desea pedirle algo, y con su garganta entona un gemido musical que con imaginación sonaría algo así: “Mmm mm gggg” repitiéndolo una y otra vez hasta que le hacen caso. Si esto no funciona, recurre a lo que todo cachorro hace: llorar lo más fuerte que puede y así despertar a todos.
Después de tomar su leche -porque tiene solo un mes – lo bajo al patio junto con los demás perros para caminar y jugar un rato para luego de media hora regresar a dormir.





Conforme crece aumenta su audacia: Juega como si fuera grande. Forcejea tirando de una cuerda que jalan Doty, Blacky o Demy sin importar la diferencia de tamaño ni que lo arrastren. Se sujeta y tira de la cuerda hasta que lo obligan a soltarla, pero tenazmente vuelve a sujetarla y sigue corriendo con todos los que quieran jugar.
También aumenta su independencia mostrando un carácter de rebeldía de adolescente. Empieza cuando lo llamo para entrar a la casa. Si no quiere entrar, se va a esconder en los arbustos, esperando que dejen de buscarlo.
Por la noche, entre las dos y tres de la mañana, cuando bajamos todos, él sale corriendo y busca con quién jugar. todos salimos por un corto tiempo y regresamos a dormir, pero Wobi no quiere entrar cuando lo llamo y si trato de agarrarlo, me esquiva y corre fuera de mi alcance. Luego, estando solo, se echa sobre el pasto en medio del jardín, observando y escuchando cualquier cosa que le llame la atención esperando encontrar algo divertido que hacer.
Lo llamo insistentemente, pero echado, se limita a voltear al origen del llamado, atento para huir si me acerco, hasta que cuando decide que es hora de entrar, como niño rebelde, hace pucheros y con desidia viene conmigo y entra a la casa para cenar y dormir con Doty.
